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Solidaridad en Acción

  • 19 sept 2016
  • 2 Min. de lectura

No podemos conformarnos con las cifras de pobreza y de miseria que se registran desde hace siglos, y con ver los cuadros de injusticia y desigualdad cada vez mayores que nos muestran los diferentes medios, ante lo cual estamos en peligro de “acostumbrarnos”. Necesitamos tomar conciencia y enseñar a nuestros hijos los valores y principios, no como una larga lista que deben memorizar para pasar un examen, sino como una verdadera vivencia de cada uno de ellos en todo escenario y en todo tiempo.


No podemos delegar a la escuela la responsabilidad que está sobre nosotros como padres en la formación de los hijos; sino más bien apoyarnos en los educadores para fortalecer la enseñanza con el propósito de formar hombres y mujeres de bien, que sean de beneficio para la sociedad. Es muy importante el conocimiento académico; pero aún más, la formación como seres humanos.


Quiero destacar en este artículo una hermosa actividad realizada en el Colegio San Patricio, una institución educativa que procura desarrollar en los estudiantes el deseo de proyectarse más allá de ellos mismos, y suplir necesidades que pueden ver de cerca, a su alrededor. En esta ocasión los jóvenes aportaron libre y voluntariamente los textos escolares de años anteriores, para ser obsequiados a niños que asisten a 17 escuelas rurales en el departamento de Santander, quienes expresaron con enorme alegría su gratitud por los pequeños detalles que recibieron. Con estas actividades no solamente se suplen necesidades individuales, sino que se siembran semillas de PAZ, que es una necesidad común para todos los colombianos.


Mis sinceras felicitaciones a los jóvenes y a la institución. Aprecio su generosidad y les animo a que cada uno, aún después de abandonar el colegio, continúe con ese espíritu altruista y motive a otras personas a realizar múltiples actividades como esta. No desmayemos en nuestra labor como CONSTRUCTORES DE SUEÑOS.


 
 
 

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